Foto tomada por una amiga mientras caminaba en Rosa Cayo, Cubiro.
En la naturaleza me he sentido libre, sin cadenas y con ansías de vivir. Es de los lugares en los que me agrada meditar de tanto ruido de la ciudad sobretodo en estas fechas cuando está por terminar el año, una parte de mí necesita espacio-tiempo para ver desde otra perspectiva cuánto he cambiado/mejorado, tener en cuenta los errores que he cometido y sí, fijar metas.
En este viaje que realicé en 2014 aprendí a dejar ir.