Salimos a dar un paseo en grupo
un domingo, con la tarde muy soleada
recorrimos las carreteras con postín, sin parada
admiramos el astro Sol, ardiente con crepúsculos.
El verdor estaba ausente con verano inclemente
la plantación ardía llamaradas vehementes
los árboles lloraban de tristeza y dolor
chillaba el gamelotal furioso, fogoso de ardor.
El cielo estaba violento impetuoso y foribundo
las nubes grises intensos parecían llevar luto
por dolor acaecido de ese calor profundo
mi llano lindo y querido quebradizo, enjuto.
Comimos muchos helados de fabricación casera
coco con leche, preparados por la abuela
las ciruelas y los mangos cargados florecientes
había pocos maduros, le pegamos los dientes.
Regresamos muy casi noche el Sol inclemente
el fuego ya apaciguado nubosidad de frente
esperando que muy pronto caiga la lluvia
florecerá mi lindo llano, el verdor fluya.