Estas hermosas papas, cosechadas por nuestros hermanos merideños, tienen su sacrificio para producirlas, estas semillas son importadas, y deben hacerse las gestiones para tratar de sembrarlas entre los meses de octubre a diciembre (meses más húmedos del año), la semilla aprovecha estas bajas temperaturas para llenar y crecer y estar aptas para ser cosechadas entre los meses de enero y abril.
Cuando la planta crece, adorna el paisaje, la forma en que los campesinos realizan la siembra, hacen una vista espectacular, llena de vida. Este post lo realizo para darles un pequeño homenaje a nuestros campesinos andinos, que con su trabajo y constancia, hacen de nuestras tierras, las mejores para la cosecha de papas, y llevan el alimento a los platos de cada venezolano.
Con este post se confirma un viejo dicho de nuestros ancestros, que con constancia, trabajo y disciplina se pueden lograr grandes cosas, sólo así, podemos hacer grande a un país, Venezuela necesita de gente con ganas de progresar para sembrar el futuro y recoger la cosecha anhelada, como debe ser.
Gracias y hasta una próxima oportunidad.