SEGUIR BAILANDO, AUNQUE LA MÚSICA SE APAGUE...
Se está acabando este año, amigos. Como al final del día, es hora de hacer un balance para ver qué tanto perdimos y cuánto nos queda de reserva. En este momento me miro las manos y las veo llenas.
Hay personas que pintan de colores los lugares a donde llegan
y así me pasó este año con muchas personas bellas,
que nombrarlas una a una sería como contar estrellas.
A esas personas mil gracias por dejar en mí parte de ellas.
Que así como en el mar se van dejando huellas,
así también las personas dejan en el aire su estela.
En este año escribí, lloré y celebré con el alma.
Escribí de mis amores, de Venezuela, de mis fantasmas.
También traté de edificar ideas que sirvieran de ventanas.
Al final me doy por pagada si les quedaron dos o tres palabras.
Se va este año y a pesar de las caídas,
la consigna debe ser: ¡Jamás darse por vencida!
También que no te canses de abrazar y que la magia te persiga,
dile adiós al miedo y regala sonrisas.
Mete la tristeza en un bolsillo de la camisa
y deja que te despeine el baile de la brisa,
que para mañana es tarde
y solo tenemos una vida.
Espero que este próximo año
sigamos avanzando siempre de la mano,
que el camino es difícil y también es muy largo,
pero las cosas se consiguen si tenemos amigos al lado,
si nos apoyamos, si tenemos una palabra cálida
o el más fuerte de los abrazos.