En las sombras de Konoha, silente y sereno,
Neji Hyuga, con mirar agudo y terreno.
En sus ojos, el Byakugan, un don divino,
desvelando secretos, trazando destino.
Entre hojas danzantes, como el viento danzarín,
Neji se desliza, un maestro sin fin.
En la oscuridad de su pasado marcado,
la luz de su destino se ha revelado.
En la arena del combate, su destreza es danza,
un ballet mortal, con elegancia avanza.
Con puños y palmadas, el Jyūken despierta,
rompiendo ilusiones, la verdad experta.
En la marca del sello, en su frente sellado,
carga el peso del clan, destino encomendado.
Pero en su corazón, la llama persiste,
la voluntad de cambiar, la tristeza disuelve.
Bajo la luna llena, reflexiona en silencio,
Neji, el prodigio, el destino no es eterno.
En su búsqueda de libertad y verdad,
cosecha esperanzas, despejando la oscuridad.
Neji Hyuga, en las páginas de Naruto,
un guerrero que desafía su propio barrunto.
En el lienzo del anime, su figura perdura,
un poema a su valía, ¡Neji, bravura!
Este poema es original de mi propia autoría y la imagen fue realizada utilizando una plantilla de canva pro para hacer la miniatura.
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