Esta noche no escribo para mí, esta noche escribo para aquellos que sienten su pequeño mundo caer, esos que llorar sin saber lo que es sonreír, sí, también para aquellos que creyeron que su vida era miserable y hablaron sobre las penas y desgracias de su vida. Hoy te escribo con el afán de que des un paso hacia lo que le temes y lo afrontes, y así puedas agradecer a esa piedra que te molestó en el recorrido, y por qué no también a el rayo de sol que te dio calidez durante segundos. Sólo ve tu alrededor y piensa en la felicidad que puedes dar y recibir.