Me la conseguí por casualidad despues de tanto. Se le veía roida, casi disuelta, rodando entre calles o caminando en callejones, tenía la marca del tiempo en los ojos
contrastaba bajo las luminarias, y se le empapaba la piel de sudor.
pero hoy no tengo ganas de hablar, sobre todo de ella, porque me tortura el alma.
mixto sobre papel ocre