y yo pertenecemos a un grupo llamado Monasterio RAP. Esta es nuestra presentación como grupo para el concurso de esta semana.
Esta canción se llama De una capital a otra, relata como nos desplazamos de una capital a otra e intenta describir la realidad de las mismas. Espero les guste, a continuación la letra:
Coro:
De una capital a otra puedo viajar,
entre versos de un rap o con solo recordar,
desde Santiago de Chile hasta Caracas,
una al norte y otra al sur de latinoamérica.
Dime tú cómo no extrañar
la francisco de mirada y sus veredas,
ahora explícame cómo no apreciar
los graffitis de Alameda y Vicuña Makena.
Mientras que pueda viajar por el mundo, puedo cantar
y describir la realidad de la ciudad, intentar sembrar
la semilla que algún día va germinar
en las consciencias despiertas que quieran escuchar.
Este rap no es apto para incrédulos,
los diputados y presidentes no ganan sueldos minimos;
pero bueno, es típico menospreciar
al obrero y no a quien viste formal para robar,
para engañar al pueblo en su campaña electoral,
luego abusar y engordar como una piraña infernal;
celebran con champaña servida en copas de cristal,
empañando el desangre de la reserva nacional.
Por eso no se hasta donde iré
solamente se que protestare,
por eso no se hasta donde iré,
solo se que hasta la muerte lo haré.
Coro:
De una capital a otra puedo viajar,
entre versos de un rap o con solo recordar,
desde Santiago de Chile hasta Caracas,
una al norte y otra al sur de latinoamérica.
Dime tú cómo no extrañar
la francisco de mirada y sus veredas,
ahora explícame cómo no apreciar
los graffitis de Alameda y Vicuña Makena.
Inmigrantes echan para alante por la economía,
residente de la pobla que lucha día tras día;
me hundo al metro con el parlante, suelto poesía de la cañerías,
hago cirugias con rimas que cambian la forma sin duda en la que mirarías.
Almas vacías, ciudades perdidas, personas heridas;
así es mi rima en la brisa, buscando la huida;
así es mi rap: de por vida constante,
como aquel que en la calle vende comida.
Arepa, sopaepilla, enrollado, pan amasado,
anticucho, empanada o maní confitado;
yo soy un artesano que a la vida le ha ganado
o un poeta urbano que a este mundo ha analizado.
Y con normalidad cuestionan: ¿cuánto tienes, cuánto vales?
¿Qué haces, cuánto sabes? Bah, ¡típicos mortales!
Por eso ganas me invaden de escribir instrumentales
y adentrarme en planos musicales y ancestrales .