Siendo venezolana, caribeña y tropical, la nieve pertenece a los paisajes más exóticos que puedo imaginar. El paseo a los lagos de Tristania fue la mejor manera de entrar en contacto con esa escarcha invernal purísima.
Me sentí agradecida y asombrada como una niña, con ese panorama imponente a mi alrededor. La Madre Naturaleza no sabe mezquinar, ella simplemente está ahí haciendo lo que mejor sabe hacer: dar.