No es que siempre deba haber luz, pues sin oscuridad ésta sería inútil
se debe aprender a convivir en ambos ambientes de una manera equilibrada,
tomando siempre lo que nos permita crecer, usando el silencio a nuestro favor,
el dolor reparador de la soledad nos hará comprender lo que realmente es importante,
lo que realmente tiene valor en nuestro efímero existir.
Y si, los días grises son necesarios, pues es en ellos que los campos
obtienen agua para florecer.