Fuente
Ya habían terminado su excursión, regresaban a casa, de repente apareció un sembradío de maíz. Presurosos y contentos con el hallazgo empezaron a poner mazorcas en sus bolsos, una, dos, muchas. De pronto apareció el conuquero y con voz grave y escopeta en mano pregunto. ¿Cuantas más van a agarrar?