PAPAGAYOS
A Burungo y la Catira mis nietas.
En Mangle, como usualmente le dicen sus pobladores o los que ocasionalmente le visitamos, pero en realidad su nombre es Boca de Mangle, pueblo ubicado en la costa caribeña del Estado Falcon en Venezuela.
Con la brisa constante que bate del norte, Pablo Corniel, de oficio albañil, mantiene en el aire, ya por más de cuatros días a la zamura de forma hexagonal, construida con el plástico de bolsas negras, caña amarga y de una envergadura de dos metros. Dicen los muchachos que de todos en el pueblo es el que vuela más alto, apuntando Ramoncinto que ya son tres rollos de pabilo que le ha soltado.
Entre el entusiasmo de los presentes, me dispuse a construir uno totalmente desconocido en la costa de Falcón, tal cual lo aprendí hace mucho tiempo de mi hermano Roberto en mi Maracay querida. Es el tradicional romboidal con su varilla perpendicular sujeta a un arco y con papel seda por encima; es de exigente equilibrio.
Ese día, ya provisto de todos los materiales me dispuse hacer mi papagayo, lo haría con papel doble, de tres colores y lo más grande posible. Preparando las varillas, se fueron acercando los muchachos al caney, fácil se contaban unos quince de diferentes edades, abundaban los de tres, cuatro y cinco años. Era todo entusiasmo, tratando de enseñar y aprender, al mediodía (jueves santo) con un brindis de galletas y refrescos, lo elevé entre la brisa. Amarillo, azul y rojo fueron sus colores, con sus correspondientes estrellas. Era evidente, sería mi primer taller de papagayos en Mangle.