En la década de los 80, la comunidad de Franquez del pueblo de Morovis experimentó una serie de sucesos paranormales. Todo comenzó cuando a un joven del barrio vecino, junto con otro miembro de la iglesia, estaban de visita en uno de los terrenos donde se celebraba la Pascua Juvenil. Fue ahí donde se les presentó, a la sombra de un árbol, una dama que le daba la espalda.