
Ella esperaba, sentada en el sillón de la sala con su bordado de hilos finos, su marido no llega y ya es tarde, la noche está más oscura de lo normal, pasada la media noche oye voces y corre a la ventana, no es el. Sola y pensativa vuelve al sillón y exclama una oración pidiendo para que Carlos su esposo llegue a casa en buen estado.
La cansada mujer se adormece, de pronto, el estruendo de la puerta al abrir, la despierta era el, Carlos, cansado y algo tomado, la abraza, ella solo alcanza a decir me tenías con el alma en un hilo y también responde a su abrazo.
Ella sutilmente le sostiene su saco de hilo, ese especial que él usa solo para ocasiones exclusivas, lo lleva, vamos a la cama, mañana será otro día
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@naylet
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