Brisa con olor a mandarina, baja de la sierra nevada hasta mi ventana amarilla.
Suenan las campanas con el alba, espanta los cantos de las aves blancas.
Pasos de unicornio se dibujan en el universo, y aparece brillando un arcoiris siniestro.
Parece una mañana cualquiera, pero es la hora del olvido eterno, a esos amores que de a pocos nos destruyeron.
Waldo levanta sus negras orejas, aulla en silencio a la nostálgia del cielo... me mira y susurra "no estes triste mama de los perros viejos". 😍