Abstract
La presente investigación parte de una inquietante interrogante balthasariana sobre el «punto de contacto» frente a una «anima technica vacua» o alma técnica vacía. En un contexto donde los avances tecno-científicos, aunque intrínsecamente positivos, corren el riesgo de divorciarse de su fin moral, se hace imperativo revisar el sentido del progreso humano hoy dia. Se analiza cómo el auge de la inteligencia artificial puede derivar en un «humanismo científico-capitalista» que reduce la libertad al determinismo estructural, convirtiendo al ser humano en una víctima pasiva de procesos orientados únicamente a la eficacia y el control.
Por eso, mediante un método hermenéutico que interpreta la obra de Hans Urs von Balthasar, este trabajo propone verificar la idoneidad de su síntesis filosófico-teológica para asegurar la apertura de la tecnología a la ética. El hallazgo principal radica en la necesidad urgente de recuperar la primacía del trascendental de la Belleza. Sin el asombro ante la forma (Gestalt) de la creación y del ser humano, la verdad se vuelve calculadora y fría, dejando al mundo contemporáneo abandonado a su propia avidez y tristeza.
La propuesta de solución se fundamenta en una meta-antropología que trasciende el dato estadístico para situarse en la «carne» y el «acontecimiento» del encuentro humano. Se concluye que el desafío actual es primordialmente antropológico: evitar la «excarnación» inducida por una técnica aséptica que ignora la vulnerabilidad, la capacidad de sentir y la finitud de la existencia. Solo desde una responsabilidad dramática, que reconozca los enredos y reconciliaciones de la vida real, se puede dotar de alma a la tecnología, entendiéndola como una herramienta subordinada al bien absoluto de la persona humana.