Nosotros junto a millones de venezolanos dentro y fuera del país votamos para demostrar el descontento. Un proceso ciudadano, sin Consejo Nacional Electoral, sin grandes presupuestos, sin Plan República y sin siquiera Televisión y Radio para anunciarlo. Todo hecho por voluntarios, desde organización y seguridad hasta informar de boca en boca.
Un proceso ciudadano que, dejando de lado que sea o no vinculante, es legitimante de la posición de la mayoría de los venezolanos, lo cual llena a esta protesta de un valor moral que en muchas ocasiones lo legal no tiene.
El mayor acto de protesta organizado, tanto en participación como en extensión. Una participación sin precedentes, sin amenazar con perder el trabajo o la comida, un pueblo entero reclamando y unido. Un día importante en la historia del país.