Para muchos quizás el amor -afecto- sea solo para el hombre, pero cuando se observan actos tan puros y llenos de bondad como este, es cuando la duda inicia en aquellos que no creen.
Vale la pena preguntarse cuál es la razón de ser de estos pequeños y tiernos acompañantes, probablemente acompañar al hombre y brindar compañia, apoyar y hasta ayudar a sanar. No creo sea necesario ser adivino para percibir en la escena un acto de sincero afecto y consideración -no podría determinar que estaría pasando por sus instintos en el momento, pero algo si se, es mágico-.
Con estas palabras me despido: no hay mejor compañía que la de aquel que quiere estar, y un perro te acompaña, así tu no quieras.