Mi actividad favorita de todas las tardes es observar el cielo. No sé si últimamente los atardeceres son más hermosos o han sido siempre así, sólo que nunca los supe apreciar. Me arrepiento del tiempo en que no observé con atención. Los colores que expone son magníficos, desde tonalidades naranjas y rojas, hasta moradas. Es tan volátil. Lo hace más especial aún el contraste con el Ávila. No, no es un contraste, es un complemento.
Les dejo una pequeña progresión de un atardecer. Este atardecer fue especial ya que fue el día en que pude ver a mi papá luego de 6 meses. Espero que lo disfruten. Un saludo para todos.