El día de hoy, me complace compartirles la primera sesión que hago a una embarazada y qué mejor que a una de mis amigas más cercanas y a la cual le tengo mucho cariño. Recuerdo que cuando se enteró me dijo “Tú me haces las fotos” y entre tantas cosas que se le acumulan a cada uno cada día, no vivimos tan cerca y además, el tiempo pasa volando (sí, sí, nueve meses pasan muy rápido, amigos) hicimos las fotos a sólo días de dar a luz y bastante improvisadas. Ella no tenía pensado nada en concreto para las fotos, sólo quería que dibujaran algo lindo en su pancita y mi hermana nos prestó la colaboración. Bajo un cielo grisáceo de un día húmedo en Caracas, una preciosa primeriza de pocas palabras, aunque con un particular sentido del humor y que nunca había estado en una sesión, quedamos satisfechos con el resultado de unas fotos sencillas, con nuestra única aliada, la luz del día.