Años pasan sin preguntarte, la vida sigue aunque no te muevas de donde estés, miradas que te envuelven mientras se desgastan y cielos que oscurecen y aclaran mientras tú los vez.
¿Dónde me encuentro? Pregunta básica de mi día a día, no importa que tanto ocurra a mi alrededor, yo no me muevo, no me siento, no me hayo.
He buscado dentro de tantos lo que no encuentro en mí y aún sigo desolado, descompuesto añorando el aire de alguien más.
¿Podré respirar una vez más? ¿Podré ver y sentir de nuevo?
¿Qué clase de corazón tengo? La empatía me embarga por las noches por personas que no conozco ni saben que yo existo, ¿estoy roto?
Tantas preguntas y tanto desconsuelo, vacíos que se apoderan de mí y no me sueltan o yo no los suelto, son parte de mi o quieren ser parte de mí, ya no lo sé…
Soy todo lo que no quieres en tu vida y todos son lo que yo no quiero en la mía, pero no puedo evitar buscar lo que no quiero, aunque quiero y sé que lo quiero, pero me hará daño y me alejo. Es mejor así…
Tantas millas que nos inventamos para mantenernos alejados, evitando conflictos para no salir derrotados, sin pensar que aun así estamos perdiendo, esperando un milagro.