La lluvia trae sorpresas visuales como este maravilloso reflejo un espejo de agua incrustado en una hoja algo simple y extraordinariamente complejo.
Donde estaba, incrustado en unas hermosas hojas acorazonadas de malanga nuestra querida y alimenticia planta.
En inicio de invierno la planta reverdece mágicamente luego de desaparecer, y sus enormes hojas forman el lugar cóncavo ideal para acumular un poco del cristalino rocío o la mágica lluvia nocturna que es usada por la planta ahí, así como por otros insectos e incluso aves que llegan a hidratarse a esta maravilla.
Es en su centro que el agua queda rezagado como lo podemos ver aquí, lo interesante es que los laterales también acumulan algunas microparticulas de agua en toda la hoja y en su centro se acumula la mayor cantidad.
Esta es la bola de agua como si fuera una piedra o una roca esférica de simetría perfecta como un cristal puro y semitransparente.
Hicimos nuestros movimientos y la esfera acuífera se mueve depende la orientación de la hoja.
Siguiendo la rotación e inclinación de nuestros movimientos, desplazándose desde el centro hacia los bordes hasta casi caer por el risco de los laterales de las hojas.
Lo que se convierte en un juego y una bella distracción que nos permite disfrutar las formas del agua que son extraordinarias a la vez que matemáticamente imposibles.
Gracias por la visita recuerden material propio fotos incluidas.