Uno de mis lugares preferidos de la ciudad, el contraste de esta joya arquitectonica de la ciudad no pasa desapercibida. Pensado como Centro Cultural de vanguardia, y ahora devenido en trofeo de guerra por parte del gobierno de Macri, alquilandolo para eventos privados y bajando la cantidad de artistas que pasan por sus salas.
Desde el comienzo fue gratuito, trayendo excelentes artistas internacionales y Latinoamericanos.En sus distintas salas se mezclaban electronica, folklore, jazz, rock, salsa, chamamé, nada quedaba afuera, nadie quedaba afuera.
Salas dignas del primer mundo, salas únicas en su tipo, no sólo de Sudamérica sino del mundo.