La flor de pensamiento es esa flor que quizás estamos súper habituados a ver, y que a veces admiramos poco su belleza por su aparición casi excesiva en nuestra cotidianidad, pero que sin embargo, jamás nos cuestionamos por qué es esa flor tan comun, esa que constantemente sembramos o nos recomiendan para los jardines. Así que les hablaré un poco sobre el significado de la misma.
Cuentan los que saben del tema, que alrededor del siglo XIX, muchos floristas de Europa, con diferentes estudios y estilos, se dispusieron (tal vez movidos por la sed de crear algo mejor que lo dado por la naturaleza) a generar una nueva especie, resultante de cruzar las flores de pensamiento silvestre, con distintas variedades de violeta. Con el manifiesto objetivo de crear un patrón de flores más atractivas, y la clara impronta liberal, la flor de pensamiento se fue popularizando, incluso hasta nuestros días.
Su nombre, y tal vez paradójicamente, es porque dicen que se remite a su aspecto cuando comienza a marchitarse, momento en el cual adopta una posición inclinada hacia adelante, y que se asemejaría a una pequeña figura humana reflexionando y absorta en sus pensamientos.
Esta curiosa leyenda urbana que tiene varios siglos de antiguedad, encarna muchas cosas que hoy en día podríamos cuestionar, como por ejemplo, la arbitrariedad de representar a la figura humana en la ejecución de la acción de pensar, en una posición física determinada y específica, que no inocentemente es inclinada hacia adelante, como en reverencia, sino que en verdad, poco tiene de universal.
Dejando de lado la cuestión del origen de la flor, hay otro mito popular, que como no podía ser otra manera, tiene que ver con los hechizos de amor. Dicen que si se pone a la flor de pensamiento encima de alguien que esté durmiendo, los poderes de esta flor se activan en la persona, haciendo que ésta se enamore perdidamente de la primera persona que vea al despertar. No quisiera imaginar la cantidad de problemas amorosos que se habrán ocasionado en la historia de la humanidad a causa del conocimiento de tales magnificos poderes.
Lo cierto, es que esta preciosa flor es siempre relacionada con la nostalgia, con el extrañar a alguien, y que quizás si vemos más allá, también lleve la impronta del deseo de ser pensado por el otro, de no ser olvidados.
O tal vez después de todo, no nos quede otra opción más que admitir que las flores son solo flores, tal como dijo William Shakespeare, "Hay pensamientos que son pensamientos" refiriendose a esta flor.
Photos taken with Nikon Coolpix L830 Bogotá, Colombia
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