Mi hija se llama Mara Ardentía, el primero femenino del mar, y el segundo hace referencia a la fosforescencia lumínica que adorna las aguas del océano, fenómeno químico y biológico tan inexplicable y fascinante como la vida que ahora me acompaña.
La primera vez que conocía La mar. La Guaira, estado Vargas, Venezuela.