En 2011 incursioné en la Danza Árabe, un gran reto para una bailarina clásica y un anhelo personal.
La experiencia interesante, la variedad de ritmos es amplia así como sus movimientos. Va más allá del concepto básico de "danza del vientre".
Bailar árabe es honrar una cultura.... es exacerbar el poder de lo femenino, reconciliarnos con la mujer como fuente de vida y con la tierra como madre eterna que junto con el Creador de Todo lo Que Es nos brinda un sinfín de oportunidades, experiencias y la voluntad para trascender.
Gracias por leerme...
Nathalie Mariel
Fotografías propias, tomadas en 2011 en ocasión de una puesta en escena de Danza Árabe en Caracas, Venezuela.