Descubrí un amor muy particular desde que decidí dejar de ser indiferente y atender a estos seres que por una u otra razón están en la calle. Ellos conforman la manada de San Remo en El Tigre, Anzoátegui.
La foto, que por cierto es mi primera imagen montada en steepshot, representa lo que ha sido mi día a día durante los últimos tres años. Ellos, esas colitas que se mueven a la velocidad de la luz cuando nos ven a Fátima (mi compañera en la atención perruna) y a mí me cambian radicalmente el día.
Existe con ellos un amor incondicional, una emoción que a cualquiera contagia. La situación país nos ha llevado a bajar los estándares y calidad de la comida, buscando padrinos y madrinas que nos ayuden a comprar la misma y darles su bocadito diario.
Antes, incluso con nuestro sueldo comprábamos el saco de 18 kilos , ahora con lo poco o mucho que logramos obtener, logramos adquirir comida para rumiantes que complementamos con las sobras que recolectamos de casa.
A veces ser proteccionista es angustiante, pero vale la pena... Si puedes ayudar a algún peludo de la calle, no dudes en hacerlo. Dios sabrá recompensártelo. Recuerda Quizás no cambies el mundo, peo puedes cambiar el mundo para ellos....