Él es Víctor. Reside en la Isla Sabaneta de Montiel (Zulia, Venezuela). Sus ojos están rojos, no se si por deshidratación, por desvelo, por la insolación o alguna condición de salud, lo que sea, no es por algo bueno.
Le pedí que sonriera para la fotografía pero prácticamente fue imposible. Como si no tuviera razones para ello o simplemente porque en la vida nadie le enseñó a hacerlo.
Su cabello está descuidado, pero aun conserva su potencial color azabache. Su ropa está deteriorada y claramente su aspecto es lo que menos le importa.
Víctor no hace nada que parezca interesante. Su vida se basa en cuántos kilogramos de botín pesquero obtuvo en el día y en cargar su peñero de combustible para salir a la mañana siguiente. Así mismo, como si solo de eso tratara vivir.
Víctor no piensa en tomar vacaciones, en comprar un buen teléfono, en renovar su armario, o si quiera en darle flores a su esposa. Víctor ni si quiera esta pendiente de su cumpleaños.
Así, creyendo que la vida es un circulo rutinario y repetitivo, sin nada que pensar más que en comer y dormir cual fieras silvestres hay #PersonajesAnonimos en este mundo, aunque duele y cueste creerlo. Mujeres y hombres que, aunque #SonVenezolanos, simplemente se preocupan por mantenerse vivos. Sin educación, sin salud, sin amigos, sin nada más que mantenerse respirando. No porque sean indiferentes o cerrados a lo que pasa en el país, sino porque en su mundo no hay nada más que eso.
Fotografía 003 - Moisés Buenaño