Cinco semanas después de llegar a casa, Arya ya es una más y ya tiene sus lugares favoritos en la casa. Preciosa, juguetona, atrevida, rápida, mimosa... la pequeña de la casa se deja querer y a nosotros no nos cuesta mucho hacerlo.
Poco a poco la vamos juntando con Drogon, pero este todavía es demasiado grande para dejarlos todo el tiempo juntos, ya que jugando tenemos miedo de que le haga daño sin querer. Así que el proceso es lento...