Una de las cosas que más disfruto en otoño es dar esos paseos por la ciudad y disfrutar del los preciosos edificios de Valencia, sobretodo esos que están medio escondidos entre calles y que se levantan de una manera espectacular entre árboles que parecen estar de capa caída con perdiendo sus hojas por momentos.
Cuando juntas estas tres cosas: edificios, árboles de hoja caduca y el blanco y negro... tenemos fotografías que ganan muchísimo y que a mí me encantan.
Estas están hechas en la calle Cirilo Amorós, justo la calle que pasa por uno de los laterales del mercado de Colón y que es transitada por cientos de personas al día, ya que es una de las zonas de moda del centro de Valencia, sobretodo estos días de pre-Navidad, en los que mucha gente aprovecha para ir a tomarse algo después de hacer las compras por el centro.
Paseos que recargan pilas.