El hombre se percibe como un
conglomerado de funciones, biológicas,
sexual, social, política, como si no
tuviera una naturaleza humana y
nunca había dispuesto de tantos
medios como en la actual edad de
medios, tan numerosos y tan eficaces
para destacar todo lo que pueda
poner en cuestión, dicha actitud
y se percibe como un conglomerado
de funciones con arraigos esenciales
en Dios, y en los demás y cada vez
queda más solo e inerte ante
un estado cada vez más omnipotente,
sin raíces en las familias,
el inmanentismo o inmanencia
es la actitud de vivir el hombre
en su tierra, como si fuera definitiva
que permanece, es lo contrario
del trascendentalismo, no considera
que la vida es pasajera y que aquí
se encuentra la morada final, lo
cual es incorrecto
el ser humano bien sabe que no es
perfecto y que comete graves injusticias,
no acepta y se resiste a toda razón lógica
y justa, cuando se trata de sus errores
defiende hasta la muerte su libre
voluntad, pero quiere actuar sin
responsabilidades, pronto aprende a
falsear y burlar la justicia, y para
desgracia lo consigue muchas veces
por esto no quiere admitir ni
vivir en la presencia de Dios.