De la fuerza de esta creencia puede dar idea de la circunstancia de que en algunos casos se recurra a la imagen del animal quizá más denostado de la historia de la humanidad, el cerdo, que ha recibido nombres tan ignominiosos como gorrino, guarro, puerco, cochino o marrano, su carne fue declarada impura por los hebreos, con esta imposición , el animal que divide la pezuña y no rumía, es inmundo para nosotros.
No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres, todo ello, porque sus antepasados tenían al jabalí de la misma familia que el cerdo por totém sagrado, así que se quedaron sin probar el jamón israelitas, árabes, etiopes, fenicios y cretenses, incluso, su imagen fue erradicada por los antiguos egipcios de sus relieves y papiros.