Después de que el Papa Gregorio IX asoció a los gatos con la adoración del diablo, los gatos de toda Europa fueron exterminados en masa. Esta repentina falta de gatos condujo a la propagación de enfermedades, porque las ratas infectadas perdieron a su principal depredador. La más devastadora de estas enfermedades, la peste bubónica, mató a 100 millones de personas.