En tierras antiguas donde el sol se esconde,
Kagome, valiente, con su arco responde.
Aventuras en tiempos de amor florecen,
En el manga de Inuyasha, hazañas se tejen.
Con el pozo ancestral, viaja sin temor,
A épocas distantes, a un mágico fulgor.
Kagome, de ojos radiantes como estrellas,
En el pasado, susurra historias tan bellas.
Inuyasha, mitad demonio, mitad humano,
Guardián de secretos en un mundo profano.
Junto a Kagome, el destino se entrelaza,
Aventuras y amor, la senda abraza.
En la era Sengoku, donde el peligro yace,
Kagome despierta el poder que en ella nace.
Con Shikon no Tama, la joya sagrada,
Forjan caminos de luz, sombras quedan atrás.
Batallas y desafíos, como la luna en su danza,
El grupo se forma, una colorida alianza.
Miroku, Sango, Shippo, y el astuto Myoga,
Unidos por lazos, enfrentan la sinfonía de la ogroga.
Naraku, el villano que entre sombras se oculta,
Teje engaños y trampas, su astucia resulta.
Pero Kagome, con amor y fe en su corazón,
Despierta esperanza, disipando la confusión.
En el crepúsculo del pasado, el romance florece,
Inuyasha y Kagome, un amor que en el tiempo envejece.
Entre risas y lágrimas, el lazo se fortalece,
Aventuras en tiempos de amor, la esencia resplandece.
Así en el manga de Inuyasha, la historia se graba,
Con Kagome como estrella que en el cielo se alaba.
Aventuras tejidas en el telar del destino,
En tiempos de amor, florece el divino.
Este poema es de mi propia autoría y no fue publicado en ningún otro lugar que en este.
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