¡Buenos días, mis apreciados y respetados lectores!
Continuando con la publicación de mi primera antología de poemas, bautizada: "Itinerario de una Vida"; les quiero entregar el "Poema 95" de ésta, que se titula: "Nos Están Destruyendo". Como siempre, he acompañado el poema con una fotografía de mi autoría. Esperando éste sea de su agrado, les envío en estas líneas mi fraterno abrazo.
NOS ESTÁN DESTRUYENDO
(Poema 95)
¿Cuánto más hay que aguantar?
¿La tortura de nuestro pueblo?
¿Hasta cuándo hay que cantar?
¿El “Gloria al Bravo Pueblo”?
¿Por qué se nos lacera tanto?
¿Y se nos hiere nuestro orgullo?
Ya nuestro más sublime canto,
sólo parece un cruel murmullo.
Al musitar nuestra agonía,
parece que las paredes oyen.
En seguida nos llega la policía,
para hacer que nuestros ojos lloren.
El capitalismo se ha volcado,
sobre toda nuestra bella tierra.
Y nuestras vidas se han ahogado,
en la más profunda de las miserias.
Nuestros árboles han sido talados,
para construir grandes empresas.
Nuestros ríos han sido truncados,
por gigantescas o colosales represas.
Ya no podemos ir al bello campo,
porque ya éste no existe más.
Sólo quedan grandes campos,
Campos Petroleros y nada más.
El hombre dice que esto es progreso,
que es por el bien de la sociedad.
Y está claro que es un gran proceso,
de destrucción de la humanidad.
Porque nos estamos quedando sin nada,
de lo más imprescindible para vivir.
Ya La Tierra está muy, muy cansada,
de que el hombre le prive su existir.
Nuestro planeta es muy hermoso.
Tiene de todo para él poder, vivir.
No le hace falta aquel horroroso,
emporio capitalista en su existir.
Nuestro planeta tiene muchos ríos,
tiene valles, llanuras y montañas.
¡Ojalá el hombre grite con más bríos!,
para que lo perdonen esas montañas.
El hombre trata tan afanosamente,
de conseguir el preciado metal de oro.
Y ni en lo más recóndito de su mente,
se da cuenta que, La Tierra, es mayor tesoro.
Me dan lástima los hombres así.
Porque se van a morir como estúpidos,
sin darse cuenta que eso es así.
Y un día van a terminar como un loco,
sin ninguna conciencia de su existir.
AUTOR: JOSÉ M. LAUSAR