Te extraño no por los recuerdos vividos, sino por aquellos que siempre quise construir contigo... Y nunca pude.
Te extraño en los domingos que nunca pudimos pasar juntos, aunque más de una vez planeáramos hacerlo
Te extraño en esa cena especial que celebre el regreso que ya no sucederá.
Te extraño en ese atardecer con sabor al mar que nunca visitamos.
Te extraño en las aventuras que siempre imaginé y nunca pudieron suceder más que en mis pensamientos.
Te extraño en la luz que ilumina esos girasoles que nunca nos dimos.
Te extraño en los cafés que siempre quise visitar contigo.
Te extraño en cada lugar y en cada momento donde alguna vez fuimos, y quizás ya nunca más seremos.