Hola vieja amiga oscuridad, otra vez te quisiera hablar, porque he tenido nuevamente una visión, que suavemente iba cambiando mi manera de pensar, la oigo hablar a lo lejos, la escucho en el silencio.
En sueños caminaba, yo entre la niebla y la ciudad por calles frías y desoladas, cuando una luz blanca, brillante y helada hirió mis ojos y también hirió la oscuridad.
La vi brillar, y la veo en el silencio; en la desnuda luz miré y vi mil personas, tal vez más, esa gente que hablaba sin poder hablar, esa gente que oía un murmullo sin poder oír y un sonido que los envolvía sin piedad, lo puedo oír.
Son los sonidos del silencio.