La voz interna no habla,
ella grita:
No llegas a nada, ni con la suma de todas tus partes.
Qué infortuna llegar, y encontrar copas rotas y suciedad.
Cuando todo fue consumido.
Cuando eres crepúsculo a punto de oscuridad.
Se me quedaron los “te quiero” atorados en la lengua.
Una vez que logre amanecer
¿A quién le ofrezco mi claridad?
La vida me pasa
mientras me trago de vuelta la dulzura.
Nuevamente incapaz de poder amar.