Estoy atrapado en este mundo lleno de gente.
Gente que no es nadie.
Nadie que no eres tu.
Aunque estas en el mundo, no puedo alcanzarte, pues estas perdida en el océano de rostros de nadies caminantes. Y no te encuentro sino en mi universo.
Y no me hallo entre los brazos de alguien que no es nadie y no eres tú.
Y alabanzas son lanzadas al cielo y caen sin respuesta en forma de alguien que no es nadie para mi y no soy nadie para ese alguien que no es nadie porque no eres tú.
Y fluyen estos colores vibrantes de sonido, sonido que anhela ser tu voz llamando.
llameando y arrasando la lívida monotonía de esta incongruencia que sólo cobraba sentido cuando yo retozaba entre tus piernas.
Piernas que surcan la ola de rostros de nadie y no se encuentran con las mías.
Y hago arte y nada es bueno y nada cobra sentido y los nadie no son nada y tu no estas y yo merezco estar perdido por perderte y perderme y no saber de nada ni de nadie.