Hola Steemtianos, mi nombre es Diana Alvarado, tengo 20 años, casi 21 (casi porque cumplo años el 13 de septiembre); apasionada por escribir, pero más de las que lo hacen en una libreta, servilleta, o cualquier cosa que se deje utilizar para plasmar sentimientos y desahogos.
Soy venezolana, y sí, también soy parte de los muchos jóvenes que salieron de su país buscando oportunidades. Tengo una gran afinidad al Voleibol, básicamente a cualquier deporte, pero mi amor de siempre será el Voleibol. Lo practico, aunque no soy de las mejores pero me hace sentir como si fuese la mejor. El Voleibol y la poesía son esas dos maneras de ser yo sin tener que aparentar otra cosa, en el primero puedo olvidar mis problemas por completo y sólo esperar ganar, la segunda, me alivia los problemas haciendo que los deje ir en un papel (o en una red social nueva que entiende a muchos con este talento y lo reconoce (?)).
Mi mayor sueño se divide en dos, y son tan importantes el uno como el otro, primero les explico el por qué de ellos y luego los nombro, ¿les parece?
Desde pequeña me he mudado muchas veces, lo bueno fue que aprendí a adaptarme rápido a todo tipo de ambientes, lo mejor fue que conocí a muchas personas; aunado a eso, mi familia estaba por completo distribuida entre la parte central, occidental y andina del país, entonces... todas las veces que había vacaciones, festivos por el Día de la Pera, cualquier excusa era buena para viajar, jaja (admito que lo sigue siendo); tuve infinitos viajes por la carretera Morón - Coro, siempre me maravillaba por eso, siempre, no digamos que era la mejor de las vías, o que había algo que ajá, no, pero era el viaje, era la sensación de libertad que te da, era el compartir con mi mamá y mi hermana, éramos nosotras, siempre fuimos sólo nosotras; recuerdo que en esos trayectos de vida, aprendí que las navajas multiusos Victorinox también son para las mujeres, mi madre tenía dos, las utilizamos con fines meramente necesarios, abrir panes y arepas, cortar jamón y queso, ¡había una que tenía hasta una pinza para cejas! y así como eso, la usamos de mil maneras, ¡por algo es multiusos!
Mi mamá también trabajó en un Resort en [Tucacas] (https://es.wikipedia.org/wiki/Tucacas), los fines de semana me llevaba para que compartiéramos juntas, para que me distrajera, para que sí, así son las mamás; también llegué a vivir en una finca en Araguata, una localidad cerca de la frontera de los estados Carabobo y Yaracuy, mi colegio quedaba a una hora de donde vivía y todos los días pasaba por unas de las autopistas principales del país; creo que fue la suma de todas esas circunstancias que dieron inicio a mi amor por el viaje.
Sí, estoy plenamente segura que debemos invertir en momentos, y para mí esos momentos se hallan en los viajes. Uno de mis mayores sueños es viajar por el mundo, conocer todas las culturas, los paisajes, nada me haría más feliz, a excepción claro está, de mi otro mayor sueño.
Les cuento, cuando era pequeña tenía muchas inseguridades (aún están, sólo que ya no las saco tanto al ruedo) y eso me hizo más de una vez dejar de decir lo que sentía, lo que realmente pasaba. Tuve problemas de bullying en el colegio, no severos, pero para mi baja autoestima, lo eran. Algún día que no recuerdo, empecé a escribir ¡y se sentía tan bien! ¡uff! era más que mi manera de desahogo, era mi grito, mi grito de guerra y lo que era aún más impresionante, era que no le hacía daño a nadie, aunque mi grito fuese fuerte a través de mis escritos, no dañaba los oídos de nadie.
Un día cualquiera le empecé a mostrar mis escritos a una compañera de estudios, ella se sintió sumamente identificada, admito que no lo podía creer, supuse que era porque se trataba de mi mejor amiga, pero al tiempo descubrí que muchas personas se sienten así y no tienen o aún no encuentran manera de "gritar", nunca he podido escribir demasiado sobre otras cosas que no sean realmente sentidas por mí o que no me hayan pasado, pero somos humanos y a muchos nos pasan cosas muy parecidas.
Tarde o temprano escribir se convirtió en día a día, cualquier cosita era buena, la musa siempre estaba ahí, ¡ME ENCANTA ESCRIBIR! Pero a veces es necesidad, a veces ni llorar se puede, sólo escribir, escribir y escribir; no importa si las manos duelen, porque te aseguro que duelen, pero es *preferible un dolor en las manos, que un alma llena de dolor.*
Como se sabe, los que escribimos también solemos amar leer, y ese es mi caso; no me he leído todos los libros del mundo, ni siquiera puedo decir que mi repertorio de lectura es demasiado amplio y que conozco esto y lo otro..., no, para qué mentir. Pero sí me encanta leer, sólo que leo lo que realmente llama mi atención, básicamente con todo soy así.
Leí lo suficiente para mejorar mucho mi ortografía, mi redacción (lo suficiente, no creo que incluso me halle ni en parte media de un buen escritor), ampliar mi cultura general, espiritualidad (de eso he leído mucho), mantener un alto promedio de notas en bachillerato..., en fin, ¿en qué no me ha sido bueno leer?
Entonces lectora y escritora empedernida, ¿qué le sigue?
No sé cómo llegar a eso, pero es mi sueño; más que con fines lucrativos, una fundación. Algo que impulse el talento de muchos jóvenes escritores, tener un libro no es nada fácil, ni siquiera ser leído es fácil, aún más difícil se convierte cuando gritamos a través de nuestras letras y nunca nos oyen, lo sé, lo he sentido. Ese es mi fin.
Concluyendo, me gusta escribir en prosa pero prefiero escribir en versos, y eso es lo que
básicamente encontrarán en este Blog…
La Princesa que se creía Rana.
(luego les explico el por qué de esta firma)