El desencanto inoculado
en esta noche parpadeante
de telones roidos,
atascado en la potencia
estancado en la ronda
esa risa que se alterna
con el desconcierto,
tantas formas de desafinar
para elegir el despilfarro
que tan terco hay que ser
que tan replegado en el ojal
en el concéntrico vicio
de una pupila despertina
que se abre para dejar de mirar.