He vuelto a buscarte
mientras dormías a mi lado
y no te he encontrado.
He visto tus sueños,
como una película en blanco y negro
que visto mil veces
por primera vez
y mil veces deseé que.
No consigo levantarme del charco
en el que me caí cuando perdí el conocimiento
y mis hombros siguen sangrando
por haber llevado
-durante tanto tiempo-
el peso del mundo sobre ellos;
pero si eres capaz de quedarte dormido oyéndome llorar,
no me quieres.
¿Y qué pasará cuando te vayas?
Llegará el miedo a cerrar heridas,
porque las cicatrices no duelen.
Sólo tienes que agitarme
para oir todos los cristales rotos
moviéndose dentro de mí.
No hagas ruido,
puede que tengan una historia que contar.
Sobre.
Cómo cambian las cosas
con un “hasta mañana”
de los de ayer,
de dos extraños
que se extrañan
que no saben ya
(a) nada.
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