Ellos me dicen que estoy loco.
Que no hablo con nadie.
Que leer tanto es dañino para la salud.
Que actúo extraño.
Que estoy flaco.
Que estoy alto.
Que me corte el pelo.
Que las noches sin dormir escribiendo enferman.
Que vaya a visitar a mi padre.
Yo les digo que están locos.
Capaces de vivir una sola vida.
Pasearse como si el viento no les pesara.
Ser siempre los mismos personajes.
De no querer cuando quieren.
De no morir unas cuantas veces al año.
De salir a la calle sin la foto de sus mascotas imaginarias.
Ellos me dicen que estoy loco.
Les digo: yo soy la locura.
Me extravío en la Mancha.
En Macondo.
En El Miedo.
La noche es tan estúpida sin poesía.
Ni los altos tocan las nubes,
ni los flacos tocan el alma.
Mi padre no está en un cementerio,
él nunca murió, ¡maldición!
aquí está a mi lado
¡Mírenlo!
¡Tóquenlo!
¡Huélanlo!