[WP_20160921_002.jpg]
Tus últimos minutos…
¡Cuánto esperar para irte!
Amigo, aún no lo sé,
solo sé que algo quisiste,
que no pude yo entender.
Me mirabas tristemente,
yo nunca supe qué hacer,
si abrazarte, si besarte,
o levantarte a la vez.
Yo solo sé que te fuiste,
y tal vez no adiviné,
lo que tus ojos ya lerdos,
me querían responder.
Levantabas tu cabeza,
me mirabas suplicante,
tus ojos ya no brillaban,
como cuando a mi llegaste.
Mis manos acariciaban,
el dorado de tu pelo,
recuerdo que me encantaba,
lo hermoso de tu cabello.
Me envidiaban por tenerte,
consentido y sin desvelos,
solo tú, mi Rocky amado,
te merecías el cielo.
Eras tremendo y malcriado,
y hoy, yaces en el suelo.
Esa noche... ¡triste noche!
mis hijos por ti esperaron,
el momento en que te irías,
desconsolados, lloraron.
Prepararon tu mortaja,
y con amor te abrazaron,
para llevarte al lugar,
donde tu cuerpo cremaron.
¡Amigo, hijo y hermano!
eso fuiste para mí,
nos enseñaste a quererte,
aquella noche de abril.
Vuela alto mi perrito,
mi catire querendón,
El único animalito,
que robó mi corazón.