Ardía, en varios cercos recogido,
del crispante cabello en torno, el oro,
que en bellos lazos coronado adoro,
dichoso en el dolor del mal sufrido.
Vibraba el esplendor esclarecido
y dulces rayos, del amor tesoro,
por quien en pérdida busco fiel y lloro
la gloria de mi daño consentido.Veste negra, descuido recatado,
suave voz de angélica armonía
era, mesura y trato soberano.Yo, que tal no esperaba, transportado,
dije, en la pura luz que me encendía:
«No encierra tal valor semblante humano».
—Fernando de Herrera "El Divino" (1534-1597), escritor y poeta del Siglo de Oro Español
Este es un fragmento de un poema intitulado "Soneto" de Fernando de Herrera. Descubrí justamente ese fragmento, siendo un niño, en un tomo de la "Enciclopedia de la Vida" de la editorial Bruguera, en un artículo que hablaba del amor. La imagen que lo acompañaba era un primer plano de una pareja de enamorados en ardoroso abrazo, al aire libre —presupongo una playa—, con el rubio cabello de ella hecho una maraña y al fondo la cegadora luz del sol poniente.
Hace unas horas, al amanecer, me vino la frase "Yo, que tal no esperaba", y la busqué en Google.
La imagen que escogí para este post es... bueno... de ELLA.