El silencio es un desierto,
tu voz agua fresca a cielo abierto.
La vida no es alegre y divertida
pues sin ti está rota y partida.
“No estropees el silencio si no es para mejorarlo”,
tu risa como lluvia no puede estropearlo.
Mirarte es mirar al cielo,
verte en una foto es todo mi consuelo,
puedo revolcarme en mi rabia y mi desconsuelo,
pero la distancia, la lejanía,
a veces me hacen sentir que muero.
Regálame el sonido de tu risa,
envuélveme con tu mirada,
la siento como una fresca brisa,
la siento como una suave caricia.
Un día nuestros destinos se cruzaron
como un ovillo se mezclaron,
y estos hilos con miles de nudos se anudaron.
La soledad es libertad, tu compañía el paraíso,
tu recuerdo mi camino, el que ando piso.
Quiero ser tu prisionero y que tú seas mi carcelero.
¿Soy libre para escoger? te escojo a ti,
te amo y me entrego a ti mujer,
estoy sediento de tu querer.
Autor: Francisco Romero Guillemas