Nadando en las dudas que distraen las palabras que desfilan por mi lengua, cascaras destila mi piel, al notar que muero y vuelvo a nacer, cada segundo es distinto al ayer, donde infinitas puertas pasan frente a los ojos de quien no quiere ver... Dame la daga, que saque la trampa, que vende lo hermoso y destruye la magia.