al viejo lobo de mar...
cuyas manos ya no aprietan
de tanto y tanto trabajar.
de mirada triste, en el pasado,
al compañero y amigo
desde mis primeros años.
un maestro sin igual
aquel que me dió todo
cuanto me pudo dar.
a ese que veló mis sueños
a ese que lloró conmigo
cuando me hallaba enfermo.
al ser que tanto quiero
el que hizo de aquel niño
un hombre digno y bueno.
con cariño, con respeto
todo mi amor de hijo
a él, ¡Mi Padre, Mi Viejo!