El café es obligatorio en la travesía de la noche
Fumar el último cigarro
Mirarme en los espejos
Desconocerme en rincones desiertos
mientras
la luna
deambula buscando alguna sombra vigilante
Afuera la noche reposa y por dentro
las manos se juntan como intención
La boca amada repite la lista que terminó inconclusa
Caen las dulces bocas
Entra el beso de buenas noches
Los cuerpos atornillan el cansancio a la sabana estampada
Se vencen al oscuro intento de algo
La noche comienza a cerrar sus ventanas
El hoy muere en las alcobas
Mañana espera atento, quizás, con algo mejor
Por: José Ángel Núñez