Miro en el espejo,
Miro mi reflejo;
Dos gotas de agua
Que cayeron en destiempo.
Es el tiempo perfecto
Para decir, lo que siento
Eres mujer…
O mejor dicho;
Una niña en cuerpo de mujer.
¡Debes crecer!
Pero el desear ser niña
Sobrepasa el deseo de ser una mujer
<¡Y mujer quieres ser!>
Para crecer…
Debe haber un equilibrio,
El equilibrio perfecto;
Entre la niña y la mujer.
Tener el ímpetu de los niños
Con la astucia de la mujer.
Los niños hablan,
Sin noción del tiempo,
No miden sus palabras,
Ni sus consecuencias.
La mujer sabe,
Cuando es el tiempo justo;
Para hablar.
Y el momento;
En el cual debe callar.
Mientras los niños
Son más efusivos…
La mujer
Es más calmada,
Se arma de mucha paciencia;
Eso lo da la experiencia.
Las respuestas de los niños,
Son espontáneas.
La mujer analiza y espera
Eso le da la ventaja
Ante cualquier situación.
¡Qué emoción!
Un niño, cuando da algo
Nunca espera nada a cambio.
Una mujer para no sufrir
Esa regla debe seguir.
Hay que lograr la transparencia
De los niños.
Sin dejar la delicadeza
De la mujer.
Se requiere valor para crecer…
Y ser la mujer
Que quieres ser.
Vi como en el trascurrir del tiempo;
El espejo cayó y se partió.
Ya no veo mi reflejo,
Veo algo mejor:
Es mi niña amada,
Que ya no es mi reflejo.
Ya esa niña del reflejo creció
Y es toda una mujer.
<¡La mujer que soñé ser!>